THE SWEET

RIVER BAND

PANTEÓN DE LA CONDESA DE LA VEGA DEL POZO

The Sweet River Band, comienza su andadura en 2019 de la mano de Néstor Díaz y Eduardo Madrid, quienes habían coincidido en proyectos anteriores. Rápidamente se unió a la banda Pablo Hernández, y por último Daniel Solano y Adolfo Díaz.

Definir su género musical es difícil, pues los estilos de los que bebe cada integrante son muy diversos, pero se podría decir que todos ellos confluyen en un Rock-Folk moderno. Algunas de las influencias más notorias de la banda son The Eagles, Crosby, Stills and Nash, Bob Dylan y Led Zeppelin entre otras. En definitiva, una música con aroma a años ’70, pero con un toque moderno.

Han ofrecido conciertos en algunas salas míticas de Madrid capital como la sala Galileo Galilei, en Guadalajara en la famosa Sala Óxido apareciendo en la televisión local de la provincia, y en otras ciudades como Gijón y Barcelona. Una de sus últimas actuaciones ha tenido lugar en los Conciertos de Radio 3.

PANTEÓN DE LA CONDESA DE LA VEGA DEL POZO

En junio de 1887 una Real Orden permitía a doña María Diega de Desmaisières y Sevillano iniciar la construcción de un panteón funerario en unos terrenos de su propiedad próximos a la ermita de San Roque. Aunque, previamente, en septiembre de 1886, el pleno del Ayuntamiento de Guadalajara ya había tratado sobre la concesión de la licencia de obras.


El arquitecto elegido fue Ricardo Velázquez Bosco, uno de los más valorados del momento, profesor de la Escuela Superior de Arquitectura, y destinatario de importantes encargos de la administración, bien para edificios de nueva planta –pabellón para la Exposición de Minería (1881), Escuela de Ingenieros de Minas (1884), o el Palacio de Cristal para la Exposición de Filipinas (1887)–, bien para la restauración de notables monumentos –iglesia de Santa Cristina en Pola de Lena (1886) y catedral de Burgos (1889)–; a los que seguirán otros de mayor relevancia.


La práctica de la arquitectura en aquello años se asentaba en tres ideas fundamentales: la disolución del clasicismo, el revivir de la Edad Media y la condición ecléctica; es decir, la adopción de lo mejor de cada estilo del pasado como principio para la creación de otro propio del siglo XIX, distinto de los anteriores. Así, para el Panteón de la condesa, don Ricardo optó por una planta de cruz griega, y, en alzado, por diferenciar la cripta de la capilla con el empleo de sillares de distintos materiales, y erigir una cúpula de escamas púrpuras como icono visible desde muchas partes de la ciudad. Para este diseño tomó como referencia monumentos bien conocidos para él, la iglesia de Santa Cristina en Pola de Lena y las atenienses de los Santos Apóstoles y de Panagia Kapnikarea, que había visitado en 1869. La fusión y reinterpretación de sus principales características, convierten al Panteón en el principal exponente de la arquitectura neobizantina en España.