DR. SAPO

PALACIO DE LA COTILLA Y SU SALÓN CHINO

Miguel de Lucas es Dr. Sapo, un cantautor de Guadalajara con siete discos editados y numerosas giras por toda España. Su proyecto nació como una banda de rock, pero con el tiempo se fue convirtiendo en algo diferente. Hoy Dr. Sapo es un artista que se rodea de otros artistas, para llenar los escenarios de música y cuentos, con varios espectáculos dirigidos principalmente al público infantil y familiar.

Conocido en el circuito alternativo de salas, y en cientos de coles con su proyecto infantil «Las Aventuras de Sam». Ha estado presente en algunos de los festivales con más renombre del país como Sonorama, Mediatic, En Vivo o Viña Rock, y ha compartido escenario con artistas de la talla de Pereza, Despistaos y Albert Pla.

PALACIO DE LA COTILLA Y SU SALÓN CHINO

Esta casona castellana fue principal de la familia Torres, que la erigieron ya entrado el siglo XVII según los gustos de la época: fachadas cortina con fábricas vistas conformadas por casetones de mampostería entre hiladas, cornisas y machones de ladrillo, grandes ventanales protegidos y cerrados con rejas de hierro forjado de cuadradillo, y sencilla portada de molduras lisas de piedra coronada con el escudo de armas de los propietarios. En el interior, patio central con columnas de piedra que sostienen la galería de la planta superior cerrada con ventanas para evitar las molestias de la climatología en las estaciones más severas. Y, en la trasera, gran huerta a modo de jardín; aquí en dos niveles para regular la fuerte pendiente que tiene el solar de partida.


Los Torres fueron engarzando títulos y mayorazgos: marqueses de Villamejor, vizcondes de Irueste, príncipes de las Torres, todos de escasas rentas hasta la alianza matrimonial de 1852. En aquel año la joven y arruinada marquesa doña Ana casó en Madrid con don Ignacio de Figueroa, un empresario adinerado que gestionaba los negocios de su padre entre Marsella y París dedicados a la importación y distribución de materias primas y coloniales.

Después de construir un gran palacio en el madrileño Paseo de la Castellana, en 1890 doña Ana encargó un proyecto de modernización del de Guadalajara. Fue entonces cuando se colocó el papel de arroz con escenas de la China Imperial, un antigüedad que había adquirido en 1852 el padre de don y don Ignacio, Luis Figueroa y Casaus. Este Salón Chino es la manifestación más evidente del refinado gusto y del carácter cosmopolita de los marqueses, es el recurso decorativo que pone de manifiesto su poder económico e interés hacia lo exótico; en definitiva, es el elemento que singulariza su casa y acredita la posición de privilegio que habían alcanzado dentro de las altas esferas de la sociedad española de la Restauración.